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28 jul 2012

Imperialismo y resistencia


Escrito por Roberto Pineda/ Adital


La dominación imperial es uno de los rasgos principales de nuestra formación económica social, influye poderosamente en la génesis histórica de nuestras modalidades económicas, sociales, políticas y culturales. Determina la modalidad del sistema de capitalismo dependiente existente, de las formas de dominación política así como la formación inicial y el desarrollo de nuestra clase obrera.

A continuación exponemos algunas ideas sobre la teoría marxista del imperialismo y luego planteamos un breve recorrido histórico sobre la presencia imperial en El Salvador durante el siglo XX y lo que va del XXI así como de su respectiva resistencia popular, que es el aspecto que ha acompañado en los diferentes periodos de manera ineludible a esta fuerza imperial, ya que coincidimos con Mao que donde hay opresión, hay resistencia.

La era digital, la última fase del imperialismo

Hace casi cien años (1916) Lenin escribo en Zúrich su obra clásica El imperialismo fase superior del capitalismo. Rápidamente se convirtió en un bestseller de la izquierda. En este libro se establece que la libre competencia origina la concentración de la producción y conduce a la era del capitalismo monopolista y capitalismo monopolista de estado.

Asimismo explica como el capital bancario al unirse al capital industrial crea el capital financiero, base del imperialismo. Antes, el capitalismo de libre competencia, que fue el que Marx analizó en El Capital, se dedicaba a la exportación de mercancías. El imperialismo por su parte, exporta capital.

Y lo hace a partir de un mundo en aquella época en el que "una serie de países atrasados han sido ya incorporados a la circulación del capitalismo mundial; se han construido las principales vías ferroviarias y se han asegurado las condiciones elementales de desarrollo de la industria.” (1) Esto incluyó a El Salvador como lo veremos más adelante.

Lenin explica que los capitalistas crean asociaciones en los países más poderosos para repartirse el mundo y controlar las fuentes de materias primas. Y este reparto del mundo está garantizado por la posesión de colonias, pero de manera permanente provoca la necesidad de nuevos repartos lo que da lugar a la guerra. Cien años después, Irak, Afganistán, Libia, y actualmente Siria confirman esta verdad.

Hasta aquí Lenin describiendo lo que fue el siglo XX y lo que llevamos del XXI. Y si bien la naturaleza capitalista no ha cambiado, si se han modificado los mecanismos que se utilizan en esta época de globalización y de era digital en el que las corporaciones han alcanzado proporciones gigantescas. Y lo que no debemos olvidar es que mientras exista capitalismo existirá la lucha de clases entre burgueses y proletarios.

Las 500 grandes

Hace unos días la revista estadounidense Fortune publicó el listado de las 500 más grandes empresas del mundo. Esta encabezado por la petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell que logró acumular un incremento de sus ingresos del 28.1 por ciento con relación al año pasado. Obtuvo 484,000 millones de dólares en ingresos y 30,900 millones en ganancias. Y durante el primer trimestre de este año 2012 sus ganancias crecieron en un 11 por ciento.

Esta transnacional vendió sus acciones en El Salvador en el 2010 a la empresa hondureña Uno Petrol, (división del Grupo Terra, formado en 1978 por Fredy Nasser) que es la que hoy administra las 75 estaciones que tenía Shell. La Shell es hoy Uno Petrol.

Shell desplazó del primer lugar al tercero, a la cadena estadounidense de supermercados Wal-Mart Stores, la cual por cierto abrirá pronto una nueva tienda en la ciudad de Mejicanos, no obstante que esto signifique el descuaje de muchos árboles y crear una peligrosa situación de riesgo ambiental. (2) Wal-Mart compró en el 2005 La Despensa de Don Juan y desde entonces ha seguido aumentando su presencia en el país.

La despensa es hoy Wal-Mart

En segundo lugar de la lista quedó la petrolera estadounidense Exxon Mobil Corporation, que tuvo un incremento del 35 por ciento de sus ganancias con respecto a 2011. 41,000 millones de dólares fueron sus ganancias. En nuestra región, a principios del 2011 la compañía de origen suizo Puma Energy compró las acciones de Exxon Mobil, dueña de la marca Esso, tanto en El Salvador como en toda Centroamérica. La Esso es hoy Puma.

En cuarto lugar quedo la multinacional inglesa British Petroleum y en quinto la china Sinopec Group. Es significativo que ocho de las diez principales corporaciones se encuentren en el negocio energético. Los otros dos sectores importantes son la banca comercial y la industria automotriz. De las 500 corporaciones, 132 son estadounidenses. Europa cuenta con 161. RPC 73 y Japón 68.

Esta son las realidades de El Salvador en un mundo donde los poderes capitalistas globalizadores impulsan complejos procesos de cambios tecnológicos, sociales, militares políticos, ambientales, culturales y económicos. Estos cambios provocan altos niveles de interdependencia entre las culturas y economías del mundo adelantado y el mundo atrasado, entre el mundo explotador y el mundo explotado. Entre opresores y oprimidos. Y como nos lo enseñó Seattle en 1999, frente a la globalización de los poderosos, surge la globalización de la resistencia.

Por otra parte, la ciudad alemana de Berlín marcó el inicio del mundo bipolar (USA-URSS) en mayo de 1945 con la toma por el Ejército Rojo del parlamento alemán y fue esta misma ciudad la que marca el principio del mundo monopolar y el inicio de la globalización capitalista neoliberal con la caída del muro en noviembre de 1989.

Es una nueva época caracterizada por las ideas reaccionarias del postmodernismo, por los sensacionales avances tecnológicos en las comunicaciones, por el predominio de las empresas transnacionales y por una voraz sociedad de consumo. Pero también por la resistencia popular globalizada.

Y aunque en 1989 hubo algunos que hasta hablaron del fin de las ideologías y del feliz dominio eterno del capitalismo, la reunión de la OMC en Seattle 1999 se encargó de regresarlos a la realidad de un nuevo mundo simbolizado por la lucha entre imperios y resistencias globalizadas. Y es claro que desde los avances tecnológicos como el internet y las redes sociales surge la lucha de clases. Y frente a la Organización Mundial del Comercio nace la Corte Penal Internacional. El mundo pertenece a los que luchan.

El imperio colonial

Uno de los más reconocidos historiadores progresistas a nivel mundial, el inglés Eric Hobsbawm, en su obra La era del imperio (1875-1914) sintetiza el nacimiento del imperio colonial moderno de la forma siguiente:

" Desde una perspectiva menos trivial, el período que estudiamos es una era en que aparece un nuevo tipo de imperio, el imperio colonial. La supremacía económica y militar de los países capitalistas no había sufrido un desafío serio desde hacía mucho tiempo, pero entre finales del siglo XVII y el último cuarto del siglo XIX no se había llevado a cabo intento alguno por convertir esa supremacía en una conquista, anexión y administración formales.” (3)

"Entre 1880 y 1914 ese intento se realizó y la mayor parte del mundo ajeno a Europa y al continente americano fue dividido formalmente en territorios que quedaron bajo el gobierno formal o bajo el dominio político informal de uno y otro de una serie de Estados, fundamentalmente el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Bélgica, los Estados Unidos y Japón. Hasta cierto punto, las víctimas de ese proceso fueron los antiguos imperios preindustriales sobrevivientes de España y Portugal, el primero -pese a los intentos de extender el territorio bajo su control al noroeste de África- más que el segundo.”

"Pero la supervivencia de los más importantes territorios portugueses en África (Angola y Mozambique), que sobrevivirían a otras colonias imperialistas, fue consecuencia, sobretodo, de la incapacidad de sus rivales modernos para ponerse de acuerdo sobre la manera de repartírselo. No hubo rivalidades del mismo tipo que permitieran salvar los restos del Imperio español en América (Cuba, Puerto Rico) y en el Pacífico (Filipinas) de los Estados Unidos en 1898. Nominalmente, la mayor parte de los grandes imperios tradicionales de Asia se mantuvieron independientes, aunque las potencias occidentales establecieron en ellos "zonas de influencia” o incluso una administración directa que en algunos casos (como el acuerdo anglorruso sobre Persia en 1907) cubrían todo el territorio.”

"De hecho, se daba por sentada su indefensión militar y política. Si conservaron su independencia fue bien porque resultaban convenientes como Estados-almohadilla (como ocurrió en Siam -la actual Tailandia-, que dividía las zonas británica y francesa en el sureste asiático, o en Afganistán, que separaba al Reino Unido y Rusia), por la incapacidad de las potencias imperiales rivales para acordar una fórmula para la división, o bien por su gran extensión. El único Estado no europeo que resistió con éxito la conquista colonial formal fue Etiopía, que pudo mantener a raya a Italia, la más débil de las potencias imperiales.”

En El Salvador, los Estados Unidos se convirtieron en la fuerza dominante a partir del estallido de la II Guerra Mundial, que obligó a la dictadura militar del general Maximiliano Martínez a cortar con sus obvias veleidades nazis y alinearse firmemente con la potencia del norte. Pero este es solamente un episodio de una larga historia de opresión y resistencia que sintetizamos a continuación.

Opresión y explotación imperial vs, resistencia popular y nacional en El Salvador

La opresión imperial inició con la llegada de las oleadas de tribus mexicas que invadieron y colonizaron nuestro territorio durante por lo menos trescientos años, del siglo XII hasta la llegada de los españoles, conquistaron el occidente y centro del país e incluso incursionaron en el territorio oriental de los lencas. Es poco lo que sabemos de esta resistencia, pero los nombres lencas de poblaciones como Talnique, Tamanique y Jayaque en pleno corazón del imperio mexica, evidencian claros y contundentes símbolos de rebeldía y resistencia.

Luego viene la larga noche española, que va del 1524 al 1821, otros trescientos años. Es en esta etapa colonial que surgen las fuerzas sociales y políticas, en particular añileros, que permitirán impulsar el proceso independentista a principios del siglo XIX, que concluyó con la firma del Acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821. Luego viene un periodo de luchas intensas regionales entre sectores conservadores y liberales para imponer su proyecto histórico. Al final, los sectores cafetaleros se entronizan en el poder nacional a finales del siglo XIX.

Y es precisamente en 1880 en sintonía con la ofensiva colonial que impulsaban en África y en Asia las potencias europeas de esa época, que se produce en El Salvador la llegada del capital transnacional. Se realiza mediante el establecimiento del primer banco creado con capital inglés , que se conoció como Banco Internacional. Fue durante el gobierno de Rafael Zaldívar, el mismo que privatizó los ejidos y tierras comunales. (4) (5)

Posteriormente, en 1888, bajo el gobierno liberal de Francisco Menéndez, se realiza la primera exportación de capital, bajo el signo de "capital industrial en la rama de la minería. Estamos hablando de la Divisadero Gold and Silver Mining Co. Ltd. Compañía que fue capitalizada en 218,479 libras esterlinas. (6) Y esta empresa minera inglesa duró en operaciones hasta mediados de los años veinte del próximo siglo, cuando fue vendida a empresarios norteamericanos.

Un año después, en 1889, todavía bajo el gobierno del general Menéndez, comienzan los empréstitos para la construcción de ferrocarriles , que fue un mecanismo utilizado por los ingleses y luego por los norteamericanos para asegurar el control del comercio y de esta manera ampliar su dominación imperial. (7)

En 1893 se realiza la exportación de capital bancario inglés, con una inversión de 485,000 dólares, mediante la apertura de una sucursal del "Banco de Nicaragua.” En 1899 se crea la empresa minera inglesa Butters Salvador Mines, para la explotación de oro. (8)

Así llegamos al siglo XX. Tanto durante el periodo de las primeras organizaciones obreras (1904-1919) así como durante el periodo de las primeras luchas obreras (1919-1924) presenciamos la disputa entre diversos imperios (inglés, alemán, holandés, francés, estadounidense) por asegurarse el dominio de nuestro país. Es particularmente intensa la disputa entre ingleses y alemanes.

Pero los norteamericanos no se quedan atrás. Prueba de ello es que ya en 1908, bajo el gobierno del general Fernando Figueroa, (9)) realizan la primera inversión directa en el sector de la minería y luego comienzan una nueva instalación ferroviaria en oriente, con base en Cutuco, para disputarles a los ingleses esa estratégica área económica y lograr el fracaso de la línea férrea inglesa y del puerto de Acajutla. (10).

Debe señalarse que a diferencia de otros países centroamericanos, en nuestro caso "El Salvador no ha sido objeto de enclaves imperialistas, como los fruteros o canaleros… tampoco su territorio ha sido ocupado militarmente como el de Nicaragua…” (11)

En mayo de 1904 surge la Sociedad Confederada de Obreros de El Salvador, COES, que aunque estaba todavía refugiada en el mutualismo, constituye las raíces del futuro movimiento obrero organizado. En 1911 se realiza el Primer Congreso Obrero Centroamericano, con la participación de representaciones de trabajadores de la región. El presidente de esa época, Dr. Manuel Enrique Araujo, promovió esta reunión y fue el primer y "quizás hasta ahora de los pocos presidentes antiimperialistas de El Salvador.” (12).

El presidente Manuel Enrique Araujo adoptó una actitud de firme oposición a la intervención estadounidense en Nicaragua.” (13) No obstante sus antecedentes oligárquicos, este presidente supo cambiar la bandera nacional de las barras y estrellas que simbolizaba la opresión imperial por la bandera azul y blanco de la dignidad.

Un año después de fallecido Araujo, en 1914 el presidente francófilo Carlos Meléndez se ve obligado a proseguir esta línea antiimperialista y junto con Honduras y Costa Rica denuncia el tratado Brian-Chamorro ante la Corte de Justicia Centroamericana, con sede entonces en Costa Rica. Este servil tratado autorizaba la construcción de una base militar de EE.UU. en el Golfo de Fonseca.

La tesis esgrimida es que el Golfo de Fonseca es una "bahía histórica.” Esta tesis jurídica fue conocida como la "Doctrina Meléndez.” Y se discutieron con los diplomáticos yanquis. Posteriormente, Meléndez junto con México y Argentina, se niega a declararle la guerra a Alemania en la Primera Guerra Mundial.

En 1927, el capital norteamericano amplia su presencia mediante la compra de la compañía eléctrica CAESS bajo la cobertura de la Canadian International Power Co. Ltd. (14)

En 1945, luego del fin de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos se estableció como la potencia predominante en el área latinoamericana, incluyendo a El Salvador. Desde entonces marca las pautas estratégicas básicas de país en alianza con la oligarquía. No obstante esto, como resultado de la lucha popular contra el dictador Lemus, en octubre de 1960 surge una Junta de Gobierno que inicia una apertura democrática, la cual rápidamente despierta temores en Washington, por lo que se ordena a su Misión Militar, dedicarse a la conspiración hasta lograr su derrocamiento en enero de 1961. (15)

Veinte años después, en octubre de 1979 se instala una nueva Junta Militar y el gobierno norteamericano maniobra para aislar y separar a los elementos progresistas, e imponer una estrategia de contra insurgencia que respondiera a una situación de alta explosividad social, que amenazaba con una revolución popular triunfante.

1980 es un año en el cual los sectores populares logran unificarse e impulsan una estrategia orientada a lograr el desplazamiento de la oligarquía del poder. Los Estados Unidos intervienen y primeramente avalan una estrategia de reformas con represión y posteriormente se involucran directamente en el conflicto armado proporcionando ayuda militar y económica al gobierno contrainsurgente. Justifican su intervención a partir del conflicto este-oeste.

Los sectores populares, por su parte, logran transformar un poderoso movimiento de masas en un audaz ejército guerrillero que obliga a la dictadura militar a someterse al control norteamericano, incluso en el terreno de las operaciones militares y con la presencia de asesores. Es una larga guerra que por doce años enfrentó a la sociedad salvadoreña. El imperio y la resistencia salvadoreña lucharon en el campo de batalla por doce años, y ninguno logró la victoria.

El conflicto militar concluyó en 1992 con unos Acuerdos de Paz mediante los cuales los sectores populares representados principalmente por el FMLN aceptaron convertirse en partido político y disputar el gobierno mediante elecciones, en la medida que se respetaran los derechos humanos de la población.

El ejército guerrillero se transformó en un partido político. Los Estados Unidos pasaron de ser adversarios militares a ser adversarios políticos, que apoyaban abiertamente al partido de derecha ARENA, que gobernó durante veinte años, de 1989 a 2009 e impuso un marco económico de privatizaciones, acuerdos comerciales y dolarización. Cada uno de los cuatro gobiernos de ARENA representó una escalada en términos de presencia del imperio.

El primer gobierno de ARENA (1989-1994) privatizo la banca y las exportaciones de café y azúcar. El segundo gobierno (1994-1999) privatizó la distribución de energía, las telecomunicaciones y los fondos de pensiones. El tercer gobierno (199-2004) aprobó el envío de tropas a Irak, la base militar de Comalapa y la dolarización. La lucha social evitó en el 2002 la privatización del sistema de salud. El cuarto y último gobierno (2004-2009) aprobó el TLC, y el establecimiento de la ILEA.

Es precisamente en este último gobierno de ARENA cuando la oligarquía financiera luego de un frío análisis de las tendencias globalizadoras y su impacto en la región decide vender los activos de sus principales bancos (Cuscatlán, Agrícola Comercial, Salvadoreño y Banco de Comercio), así como de empresas insignias como La Constancia, Cemento CESSA, TACA a inversionistas extranjeros, principalmente norteamericanos y colombianos.

Durante el primer gobierno de izquierda (2009-2014), se desarrollan sendos proyectos de cooperación como los Fondos del Milenio, primero en la franja norte del país y el segundo "compacto” a realizarse en la zona costera, y el Asocio para el Crecimiento. Asimismo en una polémica decisión que fue apoyada exclusivamente por los partidos de derecha, a petición del presidente Funes, el congreso decide enviar tropas a Afganistán.

El gobierno Funes se ha caracterizado por una política exterior que no se diferencia sustancialmente de la realizada por las cuatro administraciones areneras, es una política de continuidad para acatar el Consenso de Washington. Lo único que puede señalarse como decisión independiente de política exterior es la apertura de relaciones con Cuba. Es una apuesta por la continuación de la dependencia y la opresión imperial.

¿De enemigos estratégicos a socios estratégicos?

La caracterización durante ochenta años (1925-2005) por la izquierda salvadoreña del gobierno norteamericano como enemigo estratégico forma parte de la tradición teórica e ideológica antiimperialista de los sectores populares. Schafik Handal fue su más claro exponente. Pero es claro que en la actualidad esa caracterización ya no es parte del discurso ni del programa de la principal fuerza de izquierda, el FMLN y de los amplios sectores populares que aglutina.

Entre las razones que permiten explicar este radical viraje ideológico se encuentra el reconocimiento de que una tercera parte de nuestra población vive en Estados Unidos y es un sector que influye poderosamente en la vida del país, y en particular en los resultados electorales. Por otra parte, la responsabilidad legislativa asumida le exige mantener una relación permanente con el gobierno norteamericano y sus múltiples agencias en nuestra nación.

Y a esto hay que agregarle que uno de los principales dirigentes del FMLN es el canciller de la republica, lo cual explica porque junto con el presidente Funes se autoconsideran como "aliados estratégicos” e incluso se "regocijaran” con la reciente visita del presidente Obama, de la misma forma que hace diez años los areneros se regocijaron con la visita del presidente Bush.

Esto permite comprender el pánico provocado por las últimas declaraciones del senador norteamericano Richard Lugar sobre la actual crisis entre asamblea legislativa y sala de lo constitucional. Hay una posición basada en el pragmatismo que deja de lado las conocidas apreciaciones de la teoría sobre la naturaleza del imperialismo.

Pero esta visión no es nueva, forma parte de las concepciones ideológicas de la socialdemocracia, que plantea la conciliación de clases como premisa básica, lo que explica lo de "gobierno de unidad nacional”. Y muchas cosas más.

Pero la realidad del imperialismo y de su crisis generalizada no puede ser obviada. La situación de crisis financiera en Europa y de estancamiento económico en Estados Unidos nos afecta. Y también nos afectan las políticas guerreristas que se impulsan desde Estados Unidos, incluso por este gobierno demócrata del afroamericano Obama.

El imperialismo es un sistema de relaciones económicas basado en el uso de la fuerza. No existen dos Estados Unidos. Uno que nos ayuda y otro que bloquea a Cuba, que agrede a Venezuela, que apoya a los golpistas hondureños y paraguayos. El imperialismo es uno solo, y una sola es la lucha de los pueblos por su liberación.

NOTAS

1. Lenin, Vladimir. El imperialismo, fase superior del capitalismo. Obras Escogidas en tres tomos. Tomo I. Editorial Progreso, Moscú. 1981. Pag. 731.

2. Pineda, Roberto. El Salvador: la ciudad salvadoreña de Mejicanos desafía al gigante Walmart. www.adital.org.br

3. Hobsbawm, Eric. The Age of Empire. 1875-1914 Weidenfeld &Nicolson. London. 1984

4. Castellanos, Juan Mario. EL SALVADOR 1930-1980. DPI. San Salvador. 2001

5. López Vallecillos, Ítalo. El periodismo en El Salvador. UCA Editores. San Salvador. 1987

6. Menjívar, Rafael. Acumulación originaria y desarrollo del capitalismo en El Salvador. EDUCA. San José. 1980

7. Ibid.

8. Rippy. Fred. En EL SALVADOR DE 1840 a 1935. UCA Editores. San Salvador. 1978

9. López…

10. Menjívar…

11. Valiente, Mario Salazar. El Salvador: crisis, dictadura, lucha (1920-1980) En Casanova, Pablo González. América latina: historia de medio siglo. Siglo XXI. México D.F. 1981. (pag.88).

12. Pineda, Roberto. LAS LUCHAS POPULARES DEL SIGLO XX EN EL SALVADOR www.simpatizantesfmln.org

13. Leets, Juan. "Los EE.UU. y América latina. Pensamiento antiimperialista en Nicaragua. ENN, Managua, 1982, pag. 202)

14. Menjívar…

15. Handal. Schafik Jorge. Teoría de la situación revolucionaria. Ediciones Instituto Schafik Handal. San Salvador. 2012.

Roberto Pineda es Docente de la Universidad de El Salvador

Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=69173

19 jul 2012

El Código Penal del enemigo


Escrito por Carlos Rivera Lugo / Claridad

El gobierno colonial de Puerto Rico acaba de declarar al ciudadano puertorriqueño su enemigo. Bajo el nuevo Código Penal aprobado el pasado 30 de junio por su brazo legislativo, se le ha prohibido al ciudadano puertorriqueño el ejercicio de su libertad inalienable y consustancial como ser humano, la que incluye, por cierto, la libertad de protestar y rebelarse contra las actuaciones ilegítimas y arbitrarias de sus gobernantes. De aquí en adelante, todo ciudadano se presume sospechoso o, peor aún, real o potencialmente culpable.

Por ejemplo, en el artículo 297 del nuevo Código, se prohíbe cualquier expresión de protesta que “perturbe”, “interrumpa” o “impida” la operación de la Asamblea Legislativa colonial. Otro artículo, el 247, tipifica como delito toda protesta que obstruya el acceso a o afecte las labores regulares en instituciones de enseñanza, centros de salud o edificios gubernamentales. Finalmente, el artículo 200 define como delito la protesta contra “obras de construcción o movimientos de terreno”, que hayan recibido las autorizaciones pertinentes del gobierno. Las medidas van dirigidas específicamente a proscribir las actividades contestatarias de los trabajadores, los estudiantes, las comunidades, los movimientos sociales y políticos contra las decisiones y actuaciones corruptas y arbitrarias del gobierno colonial y los grandes intereses económicos que operan en la Isla.

Ello sintoniza con la reorientación del Tribunal Supremo de Puerto Rico, bajo cuya mayoría actual se han invisibilizado los derechos constitucionales y adquiridos de los trabajadores; se han proscrito los reclamos ambientales de las comunidades; y hasta se ha proscrito una Facultad de Derecho alternativa, la Eugenio María de Hostos, con sede en Mayagüez. El Estado de Derecho se ha hecho relativo a la eficacia de las decisiones políticas del partido que hoy administra la colonia, de corte abiertamente anexionista y neoliberal.

De espaldas a su condición de “sujeto de derechos”, al puertorriqueño se le ha declarado “enemigo” real o potencial del orden establecido. Del Estado de derecho se ha pasado al Estado de seguridad. Es la mayor admisión de que en el fondo la sociedad nuestra constituye hoy un orden social de batalla cuya potencialidad máxima está aún por aflorar. En ese contexto hay que ubicar incluso el compromiso reciente manifestado por Janet Napolitano, la secretaria de Seguridad de la Patria, de Estados Unidos, de brindarle todo el apoyo de su agencia a la “Estrategia Operacional de Ley y Orden” para la Isla que le fuera presentado por el gobernador colonial Luis Fortuño.

El “derecho penal del enemigo”
De esa forma, el gobierno colonial de Puerto Rico se inscribe en la tendencia conocida como el derecho penal del enemigo que se va instaurando a diestra y siniestra en el mundo. Por ejemplo, en Estados Unidos y Europa se ha ido instituyendo un controvertible estado de excepción para controlar y repeler el nuevo despertar de la lucha de clases y las contestaciones políticas en sus respectivas sociedades. En un mundo capitalista que se describe como gobernado en beneficio exclusivo del 1% y bajo el cual el 99 % se le ha desposeído significativamente de sus medios de vida y posibilidades de progreso, por la presente voracidad expoliadora del capital, los más se constituyen crecientemente, desde sus resistencias, en riesgos y amenazas reales o potenciales a la seguridad y dominación de los menos.

Puerto Rico constituye un ejemplo clásico de lo anterior. Si existe una crisis de seguridad en el contexto puertorriqueño, ello no se debe en el fondo al narcotráfico sino más bien a las escandalosas desigualdades sociales. He ahí la razón sin tapujos de la guerra social que se vive hace años en nuestro país, la misma que sucesivos gobernantes han ignorado o han pretendido reconocer tan sólo parcialmente sin ir a la raíz: el modo de vida capitalista-colonial imperante y sus lógicas excluyentes y depredadoras.

En la medida en que “Nosotros, el pueblo…la fuente del poder público” -según reza formalmente la Constitución Política de Puerto Rico- está evidentemente constituido en su mayoría por los condenados de esta tierra, hemos sido consiguientemente descalificados por el poder constituido. Extraño, por no decir disparatado, entendimiento de lo que es una sociedad democrática. A ello se suma la tribalización y lumpenización creciente del gobierno colonial, en sus tres ramas, con su consiguiente deslegitimación e incapacitación para gobernar en función de los problemas, las necesidades y expectativas reales de la sociedad puertorriqueña.

El gobierno se ha erigido en finca privada de los grandes intereses que apuntalan a los dos principales partidos del país, el Partido Nuevo Progresista (anexionista) y el Partido Popular Democrático (autonomista), los cuales se alternan en la administración de la colonia y sus presupuestos para beneficio de sus respectivos inversionistas o cuadros. Al pueblo que se las busque como pueda. Eso sí, luego de que descargue sus responsabilidades contributivas para alimentar las arcas públicas que sirven de sustento al rampante clientelismo e inversionismo que desangran a nuestro pueblo más que las balas del crimen organizado. Si queremos realmente poner fin a los crímenes nuestros de cada día, habrá que extirpar la desigualdad social y la corrupción política, eliminar a los traficantes de sustancias controladas así como a los traficantes de la politiquería inconsecuente.

Según una publicación de la ONU, Puerto Rico posee una de las tasas de desigualdad más altas del planeta. De 147 países incluidos en la muestra, Puerto Rico ocupa el lugar 133. El 20 por ciento más rico se apropia de casi el 60 por ciento de la riqueza nacional. Entretanto, el 20 por ciento más pobre se las tiene que ver con el 1.9 por cierto de la riqueza generada. Como resultado, el 45 por ciento de nuestra población se encuentra bajo los estándares federales de pobreza. Hasta Afganistán aparece con mayor equidad distributiva que la eufemísticamente llamada “Isla del Encanto”.

Desde Madrid a Nueva York, Moscú a San Juan, se va instaurando así un estado de dominación de hecho, bajo el cual se le pretende cerrar todo tipo de resistencia al pueblo. El Derecho, en su acepción neoliberal, pasa tan sólo a legitimar las acciones del capital y la de sus cuadros promotores, a quienes ampara en su impunidad a pesar del grave daño criminal que en la práctica le causan al bienestar común. A los excluidos que manifiesten su inconformidad con este estado de cosas, desde los indignados hasta los inmigrantes, los miserables hasta los precarizados, les espera la cárcel o los centros de detención.

En este contexto, no es de extrañarse que Puerto Rico sea el quinto país del mundo con mayor población penal per cápita o que Estados Unidos, con quien Puerto Rico se vanagloria en estar asociado, es el número uno al respecto, con más personas encarceladas que el total combinado de 36 países europeos. No debe extrañarnos, pues, que quien se autodenomina liberal, como el mandatario estadounidense, Barack Obama, se haya negado a clausurar el campo de concentración de Guantánamo; haya firmado legislación en enero pasado que posibilita la detención indefinida, sin juicio, en territorio estadounidense de ciudadanos estadounidenses por el ejército de su país; o admita públicamente que mantiene un “kill-list”, es decir, una lista de candidatos, en su calidad de “combatientes enemigos”, para su ejecución extrajudicial con los notorios “drones”. El Secretario de Justicia Eric Holder sostiene que incluso ese derecho puede ejercerse contra ciudadanos estadounidenses, como ya ha sido el caso. Entretanto, los crímenes de guerra de George W. Bush y sus adlátares siguen impunes. Peor aún: las políticas imperiales en que se sustentaron han seguido prácticamente intactas bajo el gobierno de Obama.

Guantánamo como nuevo paradigma de control
Ahora bien, si hay un hecho que simboliza la nueva era del derecho penal del enemigo, este es Guantánamo. Es la lógica última del Estado neoliberal: la existencia de un estado de guerra permanente, entre abierta y encubierta, para el sometimiento de todo foco de oposición, sea externa o interna. Ante ello, el encierro se instituye como estrategia de control absoluto. Bajo ésta, se pretende someter la sociedad toda, sin posibilidad de escape, a las lógicas normativas del capital. Constituida ya en espacio ampliado de producción social, en el que todo ha sido invadido por sus insaciables designios, incluyendo entre otras cosas la salud y la educación, así como los servicios indispensables como el agua y la electricidad, la sociedad se transforma en un espacio de la más absoluta indeterminación jurídica, es decir, un lugar sujeto absolutamente a la razón de Estado –como burdo achichincle del capital- en que el individuo está desprovisto de sus libertades fundamentales.

Hacer de la sociedad toda un campo de concentración a lo Guantánamo bajo el cual se pueda realizar el más absoluto control de la vida humana: Esa es la lógica inescapable de la actual razón de Estado bajo el neoliberalismo, en que los hechos de fuerza prevalecen sobre las cuestiones de derecho. Redefinidas así las relaciones de poder, la prisión o el campo de concentración es el espacio ampliado de dominación que se abre cuando el estado de excepción se constituye en la regla predominante en función del estado de guerra permanente.

 El filósofo italiano Giorgio Agamben califica, por ejemplo, al campo de concentración como la matriz oculta del espacio político-jurídico actual. En éste se produce una simbiosis fatal entre el derecho –esa concepción ya de por sí limitada de la libertad, según la interpretación interesada del Estado– y el poder bruto y absoluto del gobernante. A partir de ello, el gobernante, incluyendo su brazo judicial, está por encima de la ley y más acá del crimen: ambos de ahora en adelante son lo que él diga.

Si ha de resistir a la dominación en cualesquiera de sus formas, el individuo está ahora obligado a hacerlo sin las garantías acostumbradas de los derechos fundamentales, tales como el habeas corpus, la libre expresión o el derecho de asociación. Éstos han asumido la forma de meros permisos, sujetos a la discreción política del gobierno. Forzados a obedecer los efectos abusivos de tales hechos desnudos de fuerza protagonizados por las autoridades gubernamentales, a los que éstas le atribuyen arbitrariamente efectos legales, hemos sido reducidos a lo que se ha calificado como la vita nuda.

Del “sujeto de derecho” al “sujeto de libertad”
En fin, llevamos nuestra existencia en carne viva. Estamos implicados, lo sepamos o no, nos guste o no, en este resurgir de la lucha de clases como motor de la historia contemporánea.
Como demostró la exitosa lucha en Vieques, nuestros cuerpos y nuestras mentes se constituyen prácticamente en los únicos instrumentos de nuestra resistencia ante las armas represivas del gobierno, en particular sus dispositivos militares, policiales y judiciales. Las ocupaciones de playas, plazas, calles, caminos, instalaciones gubernamentales, centros laborales y universidades, entre otros, se convierten en batallas por la liberación de parcelas de nuestra vida en común usurpadas ilegítimamente por el gobierno o el capital.

Como atestiguan los temores de aquellos que fraguan nuevos mecanismos de control y represión sobre nuestro pueblo, no hay relaciones de poder sin resistencias. Y dichas resistencias ya no serán producto de ese cooptado “sujeto de derecho”, sometido invariablemente a esa institucionalidad colonial-capitalista desde la cual se le pretende someter en cuerpo y alma.

El pueblo tendrá que desbordar todo ese marco económico-político-jurídico que le atrofia sus posibilidades reales, para transfigurarse en seres vivos, reales y concretos, que hagan valer por sí mismos, sin permiso de nadie, su propia libertad. Y es que más allá del fatulo “sujeto de derecho” se encuentra el sujeto de libertad.

Fuente:
http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=96F102E703FFFADCC4028FD09768C74A

La Ley es el crimen



Escrito por Juventudes Libertarias de Madrid

Las Juventudes Libertarias de Madrid (JJLL) damos por iniciada nuestra campaña contra la justicia burguesa, así como de la dominación fundamentada en el derecho. Subimos nuestro primer texto, conjuntamente a una de las imágenes de la campaña, a la cual esperamos añadirle más material y acciones en la calle. Últimamente se oye hablar, cada vez con mayor fuerza, de la nueva reforma del actual gobierno. En este caso, una reforma del Código Penal, mayores penas, mayor represión, en época de crisis y ataques contra aquellas pequeñas victorias conseguidas tras duros enfrentamientos con el Orden Establecido. A pesar de todo esto, nosotros no pensamos que la solución se encuentre en parar este código penal, o en conseguir otro como, por ejemplo, el noruego (cuya pena máxima son 20 años de prisión, teniendo un enfoque real hacia la reinserción del preso, cosa que no encontramos aquí). Entendemos que cualquier código penal tiene como fin, reglamentar la represión que defienda el orden imperante.

Si bien a día de hoy no parece que haya nada seguro en lo que a la reforma se refiere, lo cierto es que, poco a poco y siempre a golpe de titular, empiezan a aparecer las propuestas más o menos concretas del nuevo gobierno: penar aún más la multirreincidencia, la desobediencia contra la autoridad, la piromanía, equiparar la violencia callejera, con terrorismo, o la resistencia pasiva con atentado a la autoridad, así como condenar a quienes hagan convocatorias que acaben en disturbios como un delito de integración en organización criminal, así como condenar también a aquellas organizaciones políticas, sociales y/o sindicales a las que pertenezcan detenidos en distintas movilizaciones, se aventuran como los puntos donde va a incidir la nueva reforma, y a todas ellas tenemos que añadir la implantación de la cadena perpetua revisable.

A simple vista, se trata de medidas que pueden gozar de un cierto respaldo social, como las mayores penas contra los pirómanos, aparentemente una medida inofensiva, pero que trata de agraciar a aquellos sectores de la población más sensibilizados con la cuestión ecológica, para que, de alguna manera, apoyen un código penal basado en una mayor represión. Eso mismo podemos pensar de las penas contra aquellas personas que han reincidido varias veces en la misma falta o delito, personas que han caído en dicha forma de ganarse la vida, por ser el camino más fácil para salir de la miseria a que la sociedad les ha condenado sin ellos buscarlo.

Mucho más impactantes parecen las medidas encaminadas a criminalizar la respuesta social que se plantea ante los ataques directos que los opresores, a través del estado, realizan contra los oprimidos. Medidas que se encuadran en una etapa de duros retrocesos en la lucha que desde hace décadas mantenemos oprimidos y opresores por nuestra dignidad,  volviendo ahora a condiciones laborales propias de los años 20: despido libre, salarios irrisorios y congelados, si no en retroceso, etc. A esta situación, como decimos, se añade esta reforma que pretende endurecer las penas contra aquellas personas más concienciadas y más dispuestas a plantar cara, para ir a por ellas, criminalizarlas, condenarlas y que sirva de ejemplo al resto de la sociedad para que no les sigan. Cada vez más nos acercamos a ese ideal liberal, en que el estado sólo tenga sentido como elemento represor, dejando cada vez más espacio al capital para que campe a sus anchas. Muy ligado a esto, por ejemplo, nos encontramos los casos de los centros de menores, donde nos encontramos cada vez más de estos centros, gestionados por empresas privadas, incluyendo en este sentido a los carceleros/”cuidadores”.

Mención aparte merece la llamada “prisión permanente revisable”, o cadena perpetua revisable, como se la conoce más vulgarmente. Una pena que entra en la “legalidad constitucional”, al tener como fin la reinserción del preso, sin perder de vista que en la mayoría de los casos a los que se quieren aplicar estas penas (“terroristas”), nos encontramos en realidad ante presos políticos, por lo que sería la renuncia a sus ideas lo que permitiría la reinserción del preso, que de lo contrario permanecería en la cárcel hasta la muerte. Sin embargo esto no es nada nuevo en el Estado español, existiendo en la actualidad lo que muchos denominan “cadena perpetua encubierta”, es decir, cumplimiento de penas superiores a los 20 años de cárcel. Asimismo, nos encontramos en realidad, ante uno de los códigos penales más duros que existen y, proporcionalmente, con uno de los mayores porcentajes de población reclusa (en el Estado español hay cerca de 80.000 presos, un número superior a Alemania, cuya población es el doble). Paradójicamente, nos encontramos ante uno de los países con una de las “tasas de criminalidad” más bajas de la Unión Europea. Aún con todo, los medios del capital, los mass media nos bombardean cada cierto tiempo con la idea de la inseguridad o de la necesidad de recrudecer las penas por tal o cual delito.

A pesar de todo esto, nosotros no pensamos que la solución se encuentre en parar este código penal, o en conseguir otro como, por ejemplo, el noruego (cuya pena máxima son 20 años de prisión, teniendo un enfoque real hacia la reinserción del preso, cosa que no encontramos aquí). Entendemos que cualquier código penal tiene como fin, reglamentar la represión que defienda el orden imperante.

La nueva reforma del código penal constituye el apoyo del aparato judicial al significativo aumento de la represión estatal que experimentamos; y que irá en aumento dado el nefasto panorama socioeconómico en el que nos encontramos insertos. Detenciones, cárcel, golpes, humillaciones. Control social. Desahucios, desalojos. Cargas policiales, heridos y asesinatos. Criminalización, censura. La esencia más pura del Estado. Sin embargo, el ente estatal necesita, como todo villano, de una coartada, de un subterfugio al que acogerse y que le otorgue a su descarnada represión un resquicio de supuesta racionalidad. Es entonces cuando nos encontramos todo el aparato judicial, el derecho, a saber: la ley.

El Derecho y su concreción, la ley, es la base sobre la cual el Estado pretende regir todas las relaciones y conflictos que la sociedad genera. Es la máxima voluntad de control sobre todos los aspectos de la vida social y económica. El poder, por tanto, debe justificarse y procurar atenerse a sus propias normas, a su propia reglamentación, para que así éstas no pierdan legitimidad a ojos de la población. La represión por tanto, también debe estar reglamentada y ajustarse al marco del Derecho.

El Gobierno es consciente del profundo malestar social que está generando las reformas impuestas por la burguesía y se prepara para hacerlo frente. La Reforma del Código Penal supondrá la base legal de la represión que se nos viene encima.

¿Qué hacer entonces? Algunos nos dirán que esto se debe a un “gobierno de derechas” para a continuación decirnos que ellos jamás harían eso, que les votemos en las próximas elecciones. Otros clamarán “falta de democracia” y recordarán no sabemos qué espíritu de garantía de libertades y derechos que representan las leyes. Todos ellos contribuyen a engordar la farsa que supone toda forma de gobierno de unas personas sobre otras, toda forma de Estado y toda Ley. Para nosotros, la Ley siempre beneficiará al poderoso, los legisladores son vasallos de aquellos que ostentan el poder. Cualquier forma de gobierno implica necesariamente el control social sobre los gobernados que garantice la eliminación de cualquier disconformidad con la dominación existente.

Ante su aparato represivo y judicial nosotros llamamos al empleo de nuestro más poderosa arma como explotadxs: la solidaridad y el apoyo mutuo. Nuestro entorno, nuestros compañeros, nosotros mismos y todo aquel que suponga una amenaza para la dominación está en el punto de mira. Así pues, es una problemática que nos afecta a todos, por lo que delegar en otros la tarea de defendernos de las agresiones del Estado, supondría un ejercicio de irresponsabilidad, hablamos por tanto del ejercicio de la acción directa, no reconociendo ningún intermediario, ni por supuesto a la propia justicia burguesa.

Nos da igual que sus leyes penen la desobediencia. Nos da igual que sus leyes protejan las distintas figuras de autoridad –policía, jueces, profesores…-. Nosotros no reconocemos ninguna autoridad más allá de nosotros mismos, como individuos conscientes.

No vemos crimen alguno en rebelarse contra un sistema injusto. No vemos crimen en atacar a aquellos que nos roban la vida en sus empresas, en sus escuelas, es sus centros de ocio. No vemos crimen en enfrentarnos al origen de la desigualdad y de la injusticia: el Estado y el Capital. El único crimen que existe, es la ley que reglamenta este sistema y lo protege.

CONTRA LA REPRESIÓN: SOLIDARIDAD Y ACCIÓN DIRECTA

CONTRA TODA FORMA DE AUTORIDAD

Fuente: http://www.nodo50.org/juventudesanarquistas/?e=70

4 jul 2012

Juicio político a Fernando Lugo: Dardo al corazón de Unasur


Juan Carlos Díaz Guerrero / (Prensa Latina)



Los acontecimientos del 21 y 22 de junio en Paraguay que dieron al traste con el gobierno del presidente constitucional Fernando Lugo quedarán como otro nefasto capítulo de la historia republicana del pequeño país suramericano y de América Latina.

El golpe de Estado de nuevo tipo -llámese juicio político- aprobado por abrumadora mayoría en el Congreso por la cámara de diputados y senadores, lejos de asombrar, ratifica que la derecha paraguaya y mundial permanece al acecho de los cambios que tienen lugar hoy en Latinoamérica.

No importa que el proceso iniciado en 2008 con la asunción del exobispo católico a la presidencia no sea de los más radicales del continente ni que el poder fáctico haya permanecido intacto en los casi cuatro años que gobernó.

A las fuerzas reaccionarias paraguayas, del continente e internacional les preocupó más la manera en que la nación suramericana, de poco más de seis millones de habitantes, se fue insertando, no con pocos tropiezos, en la madeja integracionista de la región.
La amenaza de juicio político pendió como espada de Damocles sobre Lugo desde el mismo inicio de su mandato y fue utilizada más de una veintena de veces por las fuerzas políticas opositoras para tener en jaque al mandatario y su gobierno.

Entre los argumentos utilizados por la derecha en todo este período estuvieron acusaciones de incapacidad para gobernar, presuntos vínculos con el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo y con el secuestro del ganadero Fidel Zabala.

Esta feroz campaña, que no cesó un instante, incluyó también la supuesta "incitación a la lucha de clases" por parte del presidente y el escándalo por la denuncia de tres mujeres que le reclamaban la paternidad de sus respectivos hijos.

A finales del pasado año, Lugo fue acusado y amenazado con juicio político por el supuesto de haber violado el artículo 143 de la Constitución al firmar el llamado Protocolo de Montevideo, Usahia II, sobre el compromiso con la democracia.

Los gobernantes de los Estados partes y países asociados rubricaron ese documento en la cumbre del Mercado Común del Sur, celebrada en Uruguay el 20 de diciembre del 2011.

La última amenaza y a la postre la "justificación" para enjuiciar al gobernante provino de un dudoso y trágico suceso del que fueron víctimas mortales 11 campesinos y seis policías cuando estos últimos intentaron desalojar a los labriegos de una finca de un terrateniente del Partido Colorado.

Si bien nunca antes hubo consenso en el Parlamento entre las distintas fuerzas políticas, en mayoría opositora dominadas por colorados y liberales del Partido Radical Auténtico (PLRA), ahora prevaleció la casi total unanimidad en Diputados y en el Senado.

Ese es un elemento importante a tener en cuenta en un país donde alcanzar el consentimiento mayoritario pasa por intensas negociaciones con el consiguiente beneficio, y más aún, con la rivalidad política manifiesta entreliberales y coloradas, no así en el ámbito ideológico.

Téngase en cuenta que Lugo llega al gobierno sustentado por una variopinta alianza de partidos políticos y movimientos sociales, cuya base eleccionaria fundamental fue el PLRA, fuerza que lo acompañó con vaivenes a favor y en contra hasta su destitución.

El carecer de una base política y parlamentaria que lo apoyaran y el contar con una izquierda dispersa y, por momentos, asustadiza,constituyeron elementos clave de la fragilidad de su gobierno, en el que la negociación fue siempre válvula de escape.

Otros dos aspectos interesantes vinculados al cuestionado juicio político, fueron su celebración a nueve meses de los comicios generales del 2013 y la celeridad con que los legisladores de ambas cámaras se pusieron de acuerdo y lo ejecutaron.

Los partidos tradicionales vienen preparándose con todo para recuperar el espacio perdido y es bastante probable que accedan de nuevo al poder, sin un rival atrayente por parte de la izquierda y una figura que pudiera ser aglutinadora como colofón de una alianza, aunque nada está definido aún.

Resulta llamativo, además, que si en ocasiones anteriores sectores como el de la Iglesia, empresarial y ganadero se opusieron a la celebración de ese engendro constitucional, ahora hicieron mutis o aprobaron abiertamente la aplicación del artículo 225 de la Ley suprema, como fue el caso de la Conferencia Episcopal Paraguaya.

El golpe de Estado, arropado bajo una supuesta legalidad constitucional, ocurrió a escaso tiempo de que Paraguay traspase a Perú la presidencia pro tempore de la Unión de Naciones Suramericanas.
Tampoco puede obviarse que en la vecina Brasil más de un centenar de jefes de Estado y de Gobierno participaban en la reunión Río+20 sobre sostenibilidad medioambiental.

Puede interpretarse que los sucesos en la nación guaraní son un dardo envenenado disparado contra el bloque subregional y todo lo que representa desde el punto de vista de la integración de Suramérica.
Por eso, este ultraje a la democracia, sobrepasa las fronteras paraguayas y se inserta en un nuevo capítulo de vasallaje de la derecha latinoamericana e internacional contra los pueblos del continente.

No caben dudas que detrás de este siniestro plan -repetido una y otra vez en la historia de América Latina- están las manos oscuras de Estados Unidos, principal interesado en lograr el retroceso continental.

El sociólogo paraguayo Tomás Palau, fallecido recientemente, aseguró en entrevista con Prensa Latina que su país "en cierta medida, es clave para las pretensiones estadounidenses, no sólo por su ubicación geográfica, sino por la adhesión de los liderazgos políticos con respecto a la relación con Estados Unidos".
En el período de 35 años que gobernó el dictador Alfredo Stroessner (1954-1989) -dijo Palau- más de una generación de políticos se formaron en esa "incubadora", todos iguales desde el punto de vista ideológico.

13 mar 2012

Del ilusorio gen egoísta al carácter cooperativo del genoma humano



Escrito por Leonardo Boff / El Post Antillano

Leonardo Boof

Los tiempos de crisis del sistema como los que vivimos favorecen una revisión de conceptos y el ánimo para proyectar otros mundos posibles que hagan realidad lo que Paulo Freire llamó lo "inédito viable”.

Es sabido que el sistema capitalista imperante en el mundo es consumista, visceralmente egoísta y depredador de la naturaleza. Está llevando a toda la humanidad a un impasse pues ha creado una doble injusticia: ecológica, por haber devastado la naturaleza, y social, por haber generado una inmensa desigualdad social. Simplificando, aunque no tanto, podríamos decir que la humanidad se divide entre aquellas minorías que comen hasta hartarse y aquellas mayorías que se alimentan insuficientemente. Si en este momento quisiéramos universalizar el tipo de consumo de los países ricos para toda la humanidad, necesitaríamos por lo menos tres Tierras iguales a la actual.

Este sistema pretendió encontrar su base científica en la investigación del zoólogo británico Richard Dawkins que hace treinta y seis años escribió su famoso El gen egoísta (1976). La nueva biología genética ha demostrado que ese gen egoísta es ilusorio, porque los genes no existen aislados, constituyen un sistema de interdependencias formando el genoma humano, que obedece a tres principios básicos de la biología: la cooperación, la comunicación y la creatividad. Es, por lo tanto, lo opuesto al gen egoísta. Esto es lo que han demostrado nombres notables de la nueva biología como la premio Nobel Barbara McClintock, J. Bauer, C. Woese y otros. Bauer denunció que la teoría del gen egoísta de Dawkins «no se funda en ningún dato empírico». O peor, «sirvió de justificación biopsicológica para legitimar el orden económico anglonorteamericano» individualista e imperial (Das kooperative Gen, 2008, p.153).

De esto se deriva que si queremos conseguir un modo de vida sostenible y justo para todos los pueblos, aquellos que consumen mucho deben reducir drásticamente sus niveles de consumo. Esto no se conseguirá sin una fuerte cooperación, solidaridad y una clara autolimitación.

Detengámonos en esta última, la autolimitación, pues es una de las más difíciles de alcanzar debido al predominio del consumismo, difundido en todas las clases sociales. La autolimitación implica una renuncia necesaria para respetar a la Madre Tierra, para tutelar los intereses colectivos y para promover una cultura de la sencillez voluntaria. No se trata de no consumir, sino de consumir de forma sobria, solidaria y responsable con nuestros semejantes, con toda la comunidad de vida y con las generaciones futuras, que también deben consumir.

La limitación es, además, un principio cosmológico y ecológico. El universo se desarrolla partir de dos fuerzas que siempre se autolimitan: las fuerzas de expansión y las fuerzas de contracción. Sin ese límite interno, la creatividad cesaría y seríamos aplastados por la contracción. En la naturaleza funciona el mismo principio. Las bacterias, por ejemplo, si no se limitasen entre sí y una de ellas perdiese los límites, en muy poco tiempo ocuparían todo el planeta desequilibrando la biosfera. Los ecosistemas garantizan su sostenibilidad por la limitación de los seres entre sí, permitiendo que todos puedan coexistir.

Pues bien, para salir de la actual crisis necesitamos sobre todo reforzar la cooperación de todos con todos, la comunicación entre todas las culturas y gran creatividad para diseñar un nuevo paradigma de civilización. Hay que dar un adiós definitivo al individualismo que sobredimensionó el "ego" en detrimento del "nosotros", que incluye no sólo a los seres humanos sino a toda la comunidad de vida, a la Tierra y al propio universo.