2 feb. 2015

¿Por qué el INHEP






En el devenir existencial de la Juventud Hostosiana pocos proyectos han tenido tanta potencialidad de impacto positivo a la sociedad como el Instituto Hostosiano de Educación Política (INHEP).


Creado en el 2011 como una plataforma para la implementación de programas de educación política tanto para miembros del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), como para la comunidad, el INHEP en un principio gozó de un éxito en cuanto a las metas que se impuso. Las mismas consistían en impartir clases sobre diferente índole mediante una serie de foros semestrales, cuajando distintas temáticas utilizando recursos valiosos tanto de nuestra organización (MINH) como de otros sectores de la sociedad. De acuerdo con la visión y misión del INHEP el mismo es para: 

“Crear espacios dedicados a la educación política, con el fin de formar una juventud ilustrada y luchadora capaz de superar los grandes retos sociales y políticos de nuestro país” y “Lograr que nuestra juventud tome plena conciencia de lo indispensable que es en estos momentos educarse, organizarse y movilizarse a luchar por la justicia social y por el derecho inalienable de Puerto Rico a la autodeterminación e independencia” respectivamente. 

Honrando el espíritu educativo hostosiano, hemos decidido comenzar de nuevo con el funcionamiento del INHEP ante la pausa que ha sufrido en los pasados años. Considerando el hito histórico reciente que ha significado lo que debe ser el principio de la normalización de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y nuestra hermana Cuba, hemos decidido comenzar el nuevo semestre del INHEP con una secuencia de películas antillanas. Empezaremos con una introducción sobre América Latina con la meta de inmiscuir a quienes participan en un proceso de aprendizaje ameno y distinto utilizando la cinematografía como instrumento de cambio y liberación. A su vez, este nuevo semestre se vislumbra como un plan piloto para futuros proyectos y actividades. Partiendo de la premisa de que el MINH sustenta una política de alianzas, el INHEP se puede utilizar como plataforma para crear lazos con otros sectores que en su día a día también imparten educación política a la comunidad. Desde talleres sobre organización de base hasta conferencia sobre perspectiva de género, el INHEP se debe repensar y reconfigurar para también brindar un espacio de intercambio constante entre la militancia del MINH y otros sectores sociales. 

Por tal razón, invitamos a todos y todas a participar de la próxima secuencia curricular del INHEP, “América Latina tras el lente”, empezando el martes 17 de febrero con una breve exposición sobre América Latina seguida de la película “Diarios de Motocicleta”.  Seguiremos el mismo formato el 24 de febrero y el 2 de marzo con la temática de la Revolución Cubana finalizando el 9 de marzo con la película “Trópico de Sangre” con la temática de las Hermanas Mirabal. Utilizando los valores Hostosianos de la educación con la acción podemos empezar a construir nuevas perspectivas en torno a nuestro entorno a la vez que se establecen lazos educativos con otros sectores que también luchan por una mejor sociedad. 

¡A ver películas los martes y educarnos sobre nuestra América! 

Búscanos en la página cibernética del INHEP http://inhep.blogspot.com o escríbenos por nuestro correo electrónico institutohostosiano@gmail.com.

26 ene. 2015

Canción para mi América de Mercedes Sosa


Compartimos con ustedes Canción para mi América interpretada por Mercedes Sosa, en nuestro afán de seguir explorando mediante el arte, la literatura y la música los valores pro independencia que existen tanto en Puerto Rico como en el resto de Nuestra América. 

https://www.youtube.com/watch?v=2FZ3UMnBoXI



Dale tu mano al indio
Dale que te hara bien
Y encontraras el camino
Como ayer yo lo encontre
Dale tu mano al indio
Dale que te hara bien
Te mojara el sudor santo
De la lucha y el deber
La piel del indio te enseñara
Toda la senda que habras de andar
Manos de cobre te mostraran
Toda la sangre que has de dejar
Dale tu mano al indio
Dale que te hara bien
Y encontraras el camino
Como ayer yo lo encontre
Es el tiempo del cobre
Mestizo grito y fusil
Si no se abren las puertas
El pueblo las ha de abrir
America esta esperando
Y el siglo se vuelve azul
Pampas, rios y montañas
Liberan su propia luz
La copla no tiene dueño
Patrones no mas mandar
La guitarra americana
Peleando aprendio a cantar
Dale tu mano al indio
Dale que te hara bien...




PiénsaloPDFImprimirCorreo
Escrito por Héctor L. Pesquera Sevillano / Copresidente del MINH   
Miércoles, 21 de Enero de 2015 22:31
piensalo
La misión de toda organización independentista es que cada día haya más adeptos a nuestra propuesta de descolonización e independencia para nuestra Patria. Masificando nuestro reclamo nos acercaremos cada día a nuestra meta. Los hostosianos y hostosianas por definición, tenemos que ubicar la educación y el proselitismo político como una de nuestras armas principales.


Desde su fundación, el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) ha utilizado variadas formas de llevar su mensaje: programas de radio como La Nación Avanza, La Patria que Queremos desde Mayagüez, nuestro periódico El Hostosiano, los periódicos Claridad y Compartir es Vivir, nuestras páginas en las redes sociales (redbetances.com, minhpuertorico.org, otropuertoricoesposible.com), los Viernes hostosianos que se celebran todos los meses en San Juan, Carolina/Trujillo Alto y Mayagüez, tertulias y boletines locales en los Comités de Base, conversatorios en las comunidades, movilizaciones en defensa de nuestros derechos como pueblo y conferencias de prensa sobre los más diversos temas. Nos sirve de guía nuestro documento programático “Con voluntad y esperanza, Otro Puerto Rico es Posible”.

El pasado 11 de enero, durante la celebración del natalicio de Eugenio María de Hostos, el MINH dio a conocer la campaña por la Independencia titulada “Piénsalo”.

Se trata de una campaña permanente dirigida a jóvenes no independentistas, diseñada en forma simple, en “arroz y habichuelas”, utilizando técnicas audiovisuales, mensajes cortos en audio y vídeos grabados para difundirse por las redes sociales y por radio, opúsculos con información valiosa sobre las ventajas que le ofrece al país la república independiente de Puerto Rico.

El primer opúsculo ya está circulando. Aborda el tema de las supuestas “Transferencias Federales” a Puerto Rico. “¿Tú has escuchado que Estados Unidos nos mantiene? Mira lo que encontré…” es el título de esta publicación. En su interior, el primer Piénsalo informa y desglosa a qué corresponden los $13,814 millones que nos llegan anualmente de Estados Unidos. De ésos, $8,902 millones van a individuos que de diversas formas ya lo han pagado. Ahí están el Seguro Social que los trabajadores pagamos durante nuestra edad productiva; las pensiones a Veteranos que ganaron arriesgando su vida, salud y estabilidad emocional; los sueldos de los empleados de instalaciones federales en Puerto Rico (Correos, Aeropuertos, Agentes Federales, etc.) y otros derechos adquiridos. Del total de transferencias, sólo $4,912 millones son verdaderas aportaciones del gobierno federal al gobierno de la Isla.

A renglón seguido se expresa en el opúsculo: ¿Sabías que de Puerto Rico salen hacia Estados Unidos unos $58,100 millones anuales? El desglose de esta sangría es como sigue: $34,000 millones en ganancias de las empresas estadounidenses radicadas en Puerto Rico, $22,600 millones en bienes de consumo que le compramos a Estados Unidos y $1,500 millones que nos cuesta el uso obligado de la marina mercante de ese país por causa de las Leyes de Cabotaje.

El balance es totalmente desproporcionado y negativo para Puerto Rico: desde Estados Unidos entran a la Isla $13,814 millones y desde Puerto Rico salen hacia Estados Unidos $58,100 millones anuales. Una diferencia de $44,286 millones anuales a favor de Estados Unidos. Mal negocio para Puerto Rico.

El objetivo es que podamos imprimir, distribuir y discutir con el pueblo de Puerto Rico el contenido de estos mensajes de esperanza.

Como decíamos al principio, ésta No es una campaña dirigida a los que ya son independentistas, pero necesitamos de la colaboración de todos y todas los(as) patriotas para su difusión masiva. Para que llegue a todas las esquinas de Puerto Rico, a las escuelas, universidades, comunidades, iglesias, salas de recepción de abogados, médicos, farmacias y todo tipo de negocios operados por independentistas.

También es importante contar con los fondos y recursos materiales que garanticen la reproducción masiva de los materiales educativos. Todos los que puedan colaborar, bien sea en la difusión de mensajes, así como aportar económicamente a este nuevo esfuerzo educativo, pueden hacerlo comunicándose al Movimiento Independentista Nacional Hostosiano al teléfono 787-774-8585 o a través de Facebook en Piénsalo. Todos y todas tenemos algo que aportar. Piénsalo.


* El autor es médico y Copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano

8 ene. 2015

Pobre Señor, Mario Benedetti

Compartimos con ustedes el poema "Pobre Señor" de Mario Benedetti. Cualquier parecido con la realidad puertorriqueña quizás -solo quizás- sea pura coincidencia, o una realidad sistémica.




Pobre señor presidente
ya no hay nadie que lo aguante

nunca hubo aquí gobernante
con menos dedos de frente



pobre tirano casero

tan pacheco y tan porfiado
mandón pero bienamado

si el que manda es un banquero


pobre jerarca aprendiz

tan terco ensoberbercido
tan solo y desentendido
de la gente y del país



pobre y grave mandamás

tan llenador y tan hueco
tan púgil y tan pacheco
y tan sin pueblo detrás



pobre jorge que termina

y ya rumia su condena
en la estancia de anchorena
o en la paz de su piscina



pobre terco que especula

no aflojar cueste a quien cueste
pero no es garra celeste
sino técnica de mula



pobre dictador perdido

tras los miedos de su quinta
presidente pura pinta
tan violento y repetido




pobre primer mandatario
tan joven y tan reseco

tan tozudo y tan areco
tan pedante y tan ontario



y ya que todo le falla

y no hay que tener rencor
yo opino que lo mejor
lo mejor es que se vaya.







30 dic. 2014

Somos Puños Cerrados de Julia De Burgos

Compartimos con ustedes el poema "Somos Puños Cerrados" de Julia De Burgos. Considerando que pronto culmina el año 2014, año del centenario de su natalicio, es necesario reivindicar esta figura dado a su pertinencia en la actualidad. No solo por su poesía romántica, sino también por su poesía política y activista; que muchas veces queda rezagada a consciencia. Que disfruten de nuestra Julia.


Somos Puños Cerrados
 Julia de Burgos

Somos huelga en los muelles 
Nuestros brazos se cierran a 
descargar los barcos. 
La vergüenza del hombre no 
resiste más tiempo 
El insulto al trabajo. 
Todos dicen que hay huelga en 
los muelles, 
Y nosotros decimos 
Que hay mucho trabajo. 
Nuestros brazos son astas que 
Sostiene la lucha. 
Nuestras mentes trabajan. 
Nuestros pechos trabajan. 
Nuestros puños trabajan. 
¡Estamos descargando!… 
Descargando los siglos de sus 
Maquinas-hombre; 
Ya no somos esclavos. 
Descargando el horario 
Capitalista; 
El momento demanda el reloj de 
las manos. 
Sigamos camaradas, 
Sigamos descargando 
Del sistema que explota nuestras 
masas 
El esfuerzo de todos nuestros 
brazos. 
Lancemos la ofensiva 
En un soberbio empuje proletario, 
Nuestras mentes alertas, 
Nuestros brazos parados, 
Rechazando la carga de los 
Muelles 
Mientras el rico insista en 
Explotarnos. 
Continuemos la huelga, 
Camaradas: 
¡Ya no somos esclavos! 
Anunciemos el grito presente: 
¡Somos puños cerrados!



29 dic. 2014

La Soledad de América Latina


Como parte de nuestra misión educativa, divulgamos hoy un ensayo de suma importancia para  de Nuestra América: el discurso de Gabriel García Márquez al aceptar el premio Nobel en 1982. Solo mediante el conocimiento del pasado podemos aspirar a un mejor futuro.



La soledad de América Latina

Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982

Gabriel García Márquez

        Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.


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         Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.


        La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina.
         El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas. 
Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de

su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.

        De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas:
el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

         Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.
No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

         América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental. No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

         Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios. Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: "Me niego a admitir el fin del hombre". No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

         Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido. Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra

identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.

         En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias. 



24 dic. 2014

Ante la víspera de la Navidad, les compartimos una canción del trovador cubano Silvio Rodríguez. Siempre ante un momento de gozo es necesario un momento de reflexión. Feliz Navidad! A luchar y a construir un mejor futuro para Puerto Rico!


https://www.youtube.com/watch?v=9-wLFgsu67A




Canción de Navidad


El fin de año huele a compras,
enhorabuenas y postales
con votos de renovación.
Y yo que sé del otro mundo
que pide vida en los portales,
me doy a hacer una canción.

La gente luce estar de acuerdo,
maravillosamente todo
parece afín al celebrar.
Unos festejan sus millones,
otros la camisita limpia
y hay quien no sabe qué es brindar.

Mi canción no es del cielo,
las estrellas, la luna,
porque a ti te la entrego
que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo
de quien pueda escucharla,
porque a veces el sordo
lleva más para amarla.


Tener no es signo de malvado
y no tener tampoco es prueba
de que acompañe la virtud.
Pero el que nace bien parado,
en procurarse lo que anhela
no tiene que invertir salud.

Por eso canto a quien no escucha,
a quien no dejan escucharme,
a quien ya nunca me escuchó,
al que en su cotidiana lucha
me da razones para amarle,
a aquel que nadie le cantó.
(1988)